La Procesionaria del Pino

El contacto con la procesionaria del pino es una de las urgencias veterinarias más comunes durante los meses de Febrero a Mayo, durante el inicio de la primavera, que es cuando las orugas migran. Es el momento más importante, puesto que con la subida de las temperaturas se estimula el reflejo de enterramiento de las orugas.

 

CICLO BIOLOGICO

Se denomina oruga del pino o procesionaria (por su típica manera de desplazamiento durante su migración).

 El ciclo biológico empieza cuando, al final del verano, las mariposas salen y los machos fecundan las hembras, que depositan los huevos en las agujas de los pinos. A las pocas semanas, de los huevos salen las orugas que construyen el nido (bolsón de seda), que se localiza en el pino, al que queda pegado por un capullo amarillo formado por los excrementos de las orugas que están  alojadas en él (puede haber unas 200). Durante esta fase suelen desplazarse lo mínimo posible y se alimentan de las acículas cercanas.
El momento fundamental del ciclo es durante el inicio de la primavera ya que, con la subida ligera de la temperatura, se estimula el “reflejo de enterramiento”. Todas las orugas migran en procesión guiadas por una hembra que teje un hilo conductor. El destino es un sitio para enterrarse y formar las crisálidas, que saldrán al final del verano siguiente como mariposas. Este es el momento más peligroso, la procesión para el enterramiento, único momento en el cual las orugas se encuentran en el suelo formando un “espectáculo” natural que llama la atención de nuestros animales.

 

EL CONTACTO

Perros, gatos y demás especies pueden ser víctimas de su toxicidad (normalmente el perro, más curioso e impulsivo).

El contacto se puede producir con la hilera de procesionaria en el suelo, con los nidos caídos  o con pelos llevados por el viento (producen afecciones oculares como conjuntivitis).  La lesión se localiza más frecuentemente en la cavidad oral,  y  puede afectar a la lengua y a los labios. Se  produce una inflamación muy grave con erosión de la mucosa de la lengua dando lugar a una ulceración de la zona de carácter muy grave, que en función del tipo de contacto que haya sufrido y la rapidez del tratamiento administrado puede evolucionar hacia la curación o progresión de la úlcera.

Cuando el contacto es ocular, por pelos transportados por el viento, puede producirse inflamación de los párpados, de la conjuntiva o provocar  alteraciones corneales como úlceras.

Otra posibilidad es la aspiración durante el olfateo, que causa rinitis aguda.

En el hombre las lesiones cutáneas son las más frecuentes.
 

La toxina que se libera de los pelos especializados de la oruga se llama taumatopenia y  ocasiona la liberación de histamina, mediando así una potente reacción alérgica prolongada por la permanencia de los pelos que se quedan clavados a la zona gracias a su estructura (quedan clavados como un arpón) el contacto con el nido produce reacción alérgica puesto que se encuentra cierta cantidad de exudado larvario y pelos urticantes. Por esto,  los nidos caídos pueden ser fuente de contagio si son manipulados por los perros, y de allí el viento puede desplazar estos pelos y ponerlos en contacto con la piel y mucosas originando reacciones en ausencia de orugas.

 El cuadro que se genera es una dermatitis tóxico-irritativa, que se asemeja a las reacciones alérgicas agudas. El cuadro clínico es similar a un angioedema neurótico o urticaria.

 

SÍNTOMAS

Nerviosismo, alteraciones del comportamiento

Degluciones rápidas y constantes

Prurito intenso (se toca la boca con las patas, se frota con las superficies)

Hipersalivación

Angioedema ºº

Vómitos (si la oruga ha sido ingerida)

Cianosis sobre todo de la lengua, 

Ránula (acumulo de saliva en las glándulas salivares, sobre todo bajo la lengua por imposibilidad de vaciado por parte de los conductos salivares.

Las otras localizaciones (ojos o nariz) causarán sintomatología como blefaritis, queratitis y rinitis.

Si se deja progresar la sintomatología se pueden llegar a tener signos generales:

  • dificultad respiratoria
  • edema de laringe (en casos de ingestión)
  • hipertermia
  • convulsiones
  • fallo multiorgánico y muerte.

 

 

ºº En pocos minutos desarrolla glositis, estomatitis, hasta la incapacidad de cerrar la boca, el edema que puede desarrollar es similar a cualquier anafilaxia. La lesión localmente tiende a evolucionar hacia la necrosis, con posibilidad de pérdida de tejido. Esta evolución requiere semanas, hasta el punto de mantener el animal con alimentación parenteral o enteral

 

TRATAMIENTO

Siempre debemos acudir URGENTEMENTE al centro veterinario para poder administrar el tratamiento con la máxima rapidez. Como hemos comentado con anterioridad, la evolución de la lesión depende en gran medida de la rapidez con la actuemos una vez detectado el proceso.

Mientras acudimos al centro veterinario lo más indicado es lavar la lengua o la zona afectada con agua caliente, ya que, al ser una toxina termolábil, el calor desactiva la toxina. Otras alternativas son el vinagre o el jabón; nunca se debe frotar la parte lesionada, ya que así romperemos los pelos dañados liberando después la toxina.

 

PREVENCION

La mejor medida contra esta intoxicación por contacto es la prevención evitando la  exposición, como paseos durante las temporadas de febrero–abril y la lucha directa contra el parásito.

Para este fin hay muchas opciones:

  • Si tenemos nidos, debemos podar las ramas, o quitar los bolsones protegiéndose los ojos y las manos, teniendo cuidado en que el nido no caiga bruscamente y no hacerlo en días de viento y quemar los nidos.
  • Uso de insecticidas, a los cuales las formas larvarias son muy sensibles.
  • Otras opciones son: el uso de feromonas que atraen a los machos hasta una trampa con el fin de evitar la cópula; proteger especies como el cucut o algunos coleópteros que se alimentan de la oruga y  la infectación de la orugas con la bacteria Bacillus thuringensis, que produce una toxina mortal para las procesionaria.